La Gloria del Campo: Goce Natural, cocina con encanto y sentimiento
Una vez más, el inagotable ingenio y creatividad del empresario y gourmand Óscar Velarde, han logrado dar vida a una propuesta cálida y diferente, acogedora y soleada como aquella casa de campo que habita en nuestros recuerdos de la infancia. Al entrar al restaurante La Gloria Del Campo, una huerta nos recibe donde coles de Bruselas, alcachofas, rabanitos, albahacas, hojas de mostaza, arúgulas, perejiles, entre otras hierbas y vegetales de mil colores y sabores emergen deliciosos de la tierra.
Caña de Guayaquil, tronco de eucalipto y caña quemada forman la estructura del lugar, de concepto simple, campestre y puro como los cerros que lo rodean, como el viento que sopla trayendo gustosos olores de los hornos de barro. Grandes aves de yeso cuelgan del techo, mientras que pequeños pajaritos se cruzan al sobrevolar su interior para instalarse momentáneamente en las vigas. Sentirse a gusto aquí es fácil, lo difícil es escoger el primer plato.
Para abrir el apetito, un Ají sour es perfecto para refrescarse y estimular el gusto. Por supuesto, las verduras ocupan en la carta un lugar primordial, ya sea como aperitivo en el Crudité, acompañadas de distintas salsas como el alioli (ajo, aceite de oliva y huevo), la uchucuta (rocoto, cebolla, huacatay, sachatomate) y la llatan (rocoto, cebolla y ajo); como original entrada en el Tiradito de verduras (a base de rabanito, berenjena, tomate, alcachofa, champiñones); o asadas al horno como notable acompañamiento.
Las carnes son las indudables protagonistas, con una tentadora variedad ante la cual es imposible no rendirse. Basta degustar aquel perfecto Lechón al horno serrano (jugoso y crocante a la vez) para que despierte en nosotros un ávido apetito, dejándonos llevar gustosos por él. La Cola de buey (macerada en vino tinto y verduras, y luego cocinada a fuego muy lento durante seis horas) es suave y sabrosa, deshaciéndose en la boca en cada supremo bocado. En el frente marino, un insuperable Filete de pez sierra al carbón lo dejará fascinado; de una pulgada de espesor, viene acompañado de una salsa fría elaborada con tomate cherry, menta, aceite, limón y dos pizcas de ají y de ajo.
Otras suculentas opciones con el cuy, el cordero, el pollo, el cabrito y el conejo. Las pizzas también se destacan dentro de este inagotable festín, mientras que las guarniciones abren un nuevo sinfín de posibilidades: papas en variadas presentaciones (fritas, papas andinas al horno, con salsa de huacatay), frejoles, arroz, puré de manzana al horno (ideal para acompañar el lechón). Para el dulcísimo cierre, la Tarte Tatin (tarta a base de manzanas caramelizadas) y la Copa de merengue con frutas son recomendadas como opciones a pedir.
(LA GLORIA DEL CAMPO, www.lagloriadelcampo.com)

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