Trancoso, un paseo bajo estado de gracia, desahogo y fausto total
A 40 kilómetros de Porto Seguro, en el nordeste brasilero, existe una aldea conocida como Trancoso, a la cual LUHHO tuvo acceso. Actualmente declarado patrimonio histórico por la UNESCO, la magia de este lugar es la conciencia de preservación ambiental inculcada por los hippies con quienes los moradores residieron en los años 70’s. El centro histórico, llamado El Quadrado está compuesto por un grandioso jardín, la Iglesia de São João Batista y varias casas en matices pasteles.
De playas paradisíacas y atardeceres de fotografiar, esta localidad es actualmente dueña de un turismo sofisticado y costoso, y uno de los principales puntos gastronómicos en todo el país.
Quimera de verano
Un acantilado con palmas de coco y árboles de mango, animales salvajes, vegetación, y una playa de arena fina, es el Club Med Village. Franquicia caracterizada mundialmente por misturar esparcimiento y medio ambiente, posee 250 habitaciones con TV a cable, teléfono, caja fuerte, mini-bar, toallas y duchas españolas. Contribuyendo con el concepto de la calidad de vida, se brindan diversas clases de deportes así como hidro-gimnasia, arco y flecha, circo, danza y culinaria. Todo está incluido. Los GO´s (como son llamados los guías) están siempre con una sonrisa en el rostro dispuestos a ayudar, y son los responsables de los espectáculos durante las noches.
Es realmente un paraíso frente al Océano Atlántico que se aprecia, si se es aficionado al golf, desde el Terravista Golf Resort, considerado el mejor de América Latina. Próximo se encuentra el Villa Golf, del americano Mr. Gallen, una casa con vista al hoyo 17 del mencionado Terravista. Son dos coberturas, tres áreas de bar, estanque con cascada, centro de ocio con piscina y ping pong, y cuatro suites
que incluyen un dormitorio principal con estudio y baño, además de computadora, impresora y fax con conexiones inalámbricas de alta velocidad. Se ofrecen servicios de mayordomo y empleada de tiempo completo.
Del mismo dueño es el Villas de Trancoso, un refugio romántico cerca al mar de la Playa de Los Nativos, la más frecuentada en este lugar; posee siete chalés de lujo diseñados especialmente para quien busca privacidad, atención personalizada y sol durante los 365 días del año. Los servicios son semejantes a los expuestos, valiendo la pena experimentar su gastronomía.
Estrella D´Agua, posada vecina (única en la zona que forma parte de la cadena internacional de restaurantes y hoteles Relais Chateaux y su filosofía) goza de 28 suites, entre apartamentos y cabañas, con spa hidro, TV de plasma 27” & 32”, home theather, edredones Trussardi, almohadas de plumas de ganso e Internet Wi-Fi. Hay sala de juegos, gimnasio, área de hamacas y dos piscinas con vista al mar. La diferencia está en el aire rústico combinado con el lujo y confort del día a día. Una pista recibe jets particulares y helicópteros, y se ofrecen traslados privados en carros y aviones bimotores.
Únicamente glamour.
Desde El Quadrado, donde se admira la Costa Sur de la Bahía se halla Uxua Casa Hotel, un proyecto creado por Wilbert Das, director creativo de la firma Diesel. En este recinto se mezclaron materiales orgánicos y reciclables con técnicas seculares para dar originalidad y unidad a cada una de las 14 suites. Distribuidas en casas de hasta tres habitaciones, donde los muebles rústicos se unen a la comodidad del aire acondicionado y camas king size; los cuartos de baño incluyen jardines interiores, además de poseer duchas y caños tallados en madera o cobre. El bar y la cocina fueron construidas en adobe y cañas, asimismo de manera impresionante la piscina está cubierta de cuarzos con poderes curativos. Además, un mini-spa, gimnasio, biblioteca y sala de computación.
El Uxua Beach, un bar dentro de un barco anclado en la Playa de Los Cocos llama al placer de descansar con camas a la orilla del mar. De vistas inverosímiles, El Gordo, posee doce habitaciones: tres hacia El Quadrado, dos a la piscina, cinco con vista al mar y dos en medio de la mata atlántica. La decoración es a base de madera y lienzos blancos, proporcionando una sensación de armonía y tranquilidad; sumado
a la conexión con la naturaleza, es un placer que no tiene precio. Este mesón posee mini-bar, aire acondicionado, cama con mosquitero, caja fuerte, Wi-Fi y una pequeña balsa para trasladarse por el mar hasta el encuentro con los manglares. Es glorioso por su gastronomía, debido al menú de cocina portuguesa e internacional que Wladimir Umezu (el chef) creó buscando la utilización de recursos brasileños.
- Por: Milagros Diaz.


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