Fabergé: sinónimo de historia, pasión, energía y distinción
Modernidad, refinamiento y perfección técnica, son las palabras que definen las obras de la casa de alta joyería Fabergé, cuyas colecciones capturan el espíritu de la exclusividad. Surgida en los años de 1800 y fundada por la familia Fabergé, en Rusia, esta marca es sinónimo de historia. Su crecimiento no solo relata la experiencia en la joyería y orfebrería de calidad, sino también el camino que tuvo que travesar durante las décadas de auge, cuando se expandió por Europa, y los difíciles años de la Revolución Rusa, cuando la empresa fue nacionalizada y confiscada. Tras estos vaivenes, en 1924, se establece en Paris y, más tarde, en Finlandia.
AL COMPÁS DEL GLAMOUR
Sin embargo, la familia perdería la potestad sobre la marca al ser registrada a nombre de otro propietario. Así, pasó de uno a otro dueño hasta que, en el 2007, Pallinghurst Resources compró los derechos sobre Fabergé y propuso, junto con la reunificación de los legítimos fundadores, volver a establecer el nombre como uno de los más reconocidos del mundo.
De esta manera, en el 2009, la marca fue relanzada abriendo una prestigiosa boutique en Ginebra, Suiza, cuyos aires de glamour y arte se respiran en los diseños que incluyen las obras de Peter Carl Fabergé, fundador y artista.
Con una mezcla de tradición y modernidad, las puertas de Fabergé se abren para abrazar una colección de la más fina joyería, donde cada escaparate es
un pequeño recinto de maravillosos elementos creativos.
En este lugar, el ambiente fresco anima a pasear deleitándose frente a las innovadoras y exquisitas líneas de joyas, donde la sencillez y la sensualidad sintonizan con el espíritu del ambiente.
Ahí donde el diseño minimalista y los materiales exclusivos, así como naturales, destacan realzando la energía orgánica y dinámica de la boutique. Pasando de los tonos neutros a los metálicos plateados, este lugar ofrece una grandiosa mezcla de grandeza histórica, en equilibrio con la holgura y lo vanguardista.
El cuidado de los detalles es uno de los elementos esenciales plasmados en la zona, donde cada objeto cobra vida bañado de haces de luz que atraviesan los cristales para mostrar la perfección de las joyas. Con una prodigiosa diversidad estilística, sin dejar de ser individualistas, las creaciones representan la síntesis perfecta del concepto, la forma, el material, la innovación y la artesanía.
EXPRESIONES INTENSAS
Con un lenguaje visual coherente, el refinamiento toma cuerpo en las prendas y accesorios de gala, con piedras preciosas engastadas y minerales únicos tallados. Todo un elenco de colorido que se plasma en su colección Les Fabuleuses, donde las piezas son una especie de suave melodía de la belleza hecha realidad.
Parte de esta colección es ‘Les Fables de Fabergé’, donde se combina la sensibilidad francesa con la enérgica alma rusa, sin abandonar las tradiciones y el folclore, la fantasía y la teatralidad. Así, con encanto y distinción, diferentes personajes y criaturas mitológicas resurgen en sofisticadas joyas escultóricas, que captan idealmente la riqueza y la composición narrativa de una época.
Finamente modelados e impecablemente detallados, los elementos le rinden homenaje a uno de los sentidos más agudos, la vista, dejándola perpleja ante la finura del buen gusto. ‘Les de Fauves Fabergé’, es otra de las llamativas series que rescatan el genio artístico e intelectual de la Era del Renacimiento.
Haciendo una generosa síntesis de glamour, el dinamismo de los diseños introduce un innovador concepto de la hermosura, plasmado en los colores de las piedras preciosas que alimentan, sin esfuerzo, la pasión, el exotismo y la estilización. Aquí, el color, la energía y la intensidad recuerdan la emoción de una época de eminente desarrollo cultural, donde cada pieza traslada su frescura al alma.
Por su parte, ‘Les Fleurs de Fabergé’ recobra poderosamente la imagen de las flores, como una de las más elogiables expresiones artísticas rusas. Profundamente significativos, cada elemento se convierte en un poema a la naturaleza, exaltando la primavera como un símbolo de renovación. En materiales de piedra tallada, las creaciones capturan, con excelencia, una línea tridimensional que destila aromas elogiables.
Fabergé logra, a través de la artesanía y el arte, captar a la perfección el dinamismo de un tiempo que reclama prestigio, sensualidad y calidad. Así, con la fuerza que caracteriza su nombre, acentúa la originalidad en cada detalle. Por ello, Fabergé se constituye, más que un nombre, como un sello de distinción y tradición. Un coqueteo con la fantasía que, sin duda, apunta al corazón de los amantes de la belleza.

(FABERGÉ, www.faberge.com)
- Por: K. C.
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