Joël Robuchon Restaurant en Las Vegas, redefine la cocina francesa y el gusto de una ciudad
Todo aquel que se jacte de poseer un paladar sofisticado, seguramente debe conocer al chef francés Joël Robuchon y a sus magníficas creaciones. Conocido alrededor del mundo como el ‘Chef del siglo’ (título que le fue concedido en 1989 por la influyente guía francesa de restaurantes Gault Millau), ha sido su compromiso total con la perfección, logrado a través de una estricta ética de trabajo y una voraz búsqueda de conocimiento, lo que ha hecho de su nombre una leyenda.
Múltiplemente galardonado, sus restaurantes alrededor del mundo poseen un total de 25 estrellas Michelin, la mayor cantidad que cualquier chef ha logrado al día de hoy. LUHHO se complace en ingresar al delicioso mundo de Robuchon, a través de uno de sus más populares y respetables santuarios gourmet: el restaurante Joël Robuchon en Las Vegas.
DELEITABLE OPULENCIA
Ubicado en el monumental MGM Grand Hotel & Casino, desde el momento de su apertura (el primero en EEUU), cambió por completo los estándares de la alta cocina en Las Vegas, siendo el primero y único en poseer las tres codiciadas estrellas de la guía Michelin.
Diseñado por Pierre-Yves Rochon, quien entre sus más reconocidos trabajos se encuentran el Four Seasons George V en París y el hotel St. James en Londres, su ambiente nos lleva delicadamente de la mano al glamour y el encanto del París de los años treinta, recreándolo de manera espléndida. Los tonos morado y lila se lucen en cada exuberante espacio, mientras que un impresionante candelabro en el comedor principal asombra a los comensales, al igual que los primorosos adornos de porcelana, plata y cristal que engalanan las mesas, todos ellos aprobados por el mismo Robuchon.
Íntimo como pocos, mantiene un limitado número de asientos, siempre en aras de la exclusividad, por lo que se les recomienda hacer sus reservaciones con tiempo. Un increíble jardín vertical, compuesto por 830 Hedera hélix (hiedra inglesa), le da el toque vivo al espacio y se convierte en el rincón ideal para una agradable cena romántica.

CULINARIA ESENCIAL
Redefiniendo el significado de la cocina tradicional francesa, y dinamizándola con precisos acentos internacionales, Robuchon alcanza una maestría única a través de platos aparentemente simples, pero que al primer bocado revelan un extremo cuidado y precisión en su preparación, así como múltiples y sutiles capas de sabor en su composición.
Aquí, las pesadas guarniciones han sido desterradas por completo, abriendo paso a innovadoras y sabrosas salsas en formas de puntos y cuadrados, elegidas no solo por su belleza geométrica sino también por su papel necesario para realzar el plato. Creador de la llamada ‘cocina invisible’, en la cual múltiples ingredientes y sabores aparentemente dispares se fusionan en un todo coherente y delicioso, nos da la opción de escoger entre un menú de degustación (de 16 platos, a US$ 385), menús especiales de 2, 3 y 4 platillos (desde US$ 109 hasta US$ 215 por persona), y una excelente selección de platos a la carta.
Antes de empezar, un elegante carrito nos trae a la mesa una maravillosa variedad de panes, una de las especialidades de Robuchon. Horneados a diario en su propia panadería y sacados del horno minutos antes de ser servidos, cambian según la estación, complementando a la perfección este menú. Los más finos vinos y licores del mundo también se congregan aquí, formando una lista de casi 1 000 vinos, la mayoría provenientes de Francia, Australia, España y los EEUU.
Entre los más destacados, figuran los indispensables vinos 1929 Château Latour, 1982 Château Margaux y 1961 Château Haut Brion, el popular champagne Bruno Paillard Premiere Cuvée, y los exquisitos coñacs Hardy’s Perfection, Hennessy Ellipse y Martin Louis XIII Black Pearl. De sus platos principales, destacan, singulares y sintéticas, sus especialidades: ‘La Noix de Saint-Jacques’ (Vieiras frescas capadas con macaroni y trufas blancas), ‘Le Homard de Bretagne’ (Langosta en caldo de mariscos) y ‘La Semoule de blé dur’ (Confite de cordero con cuscús de sabor mediterráneo).
Ahora, un segundo carrito con quesos se acerca y nos ofrece entre 15 y 20 tipos distintos, siendo una agradable sorpresa el descubrir que la persona que los sirve ha sido entrenada para poder encandilarnos con su historia, su destreza al cortarlos y su conocimiento sobre el tipo de panes con que se debe acompañarlos. Además de la selección de postres, un tercer carrito con más de 30 manjares dulces completa la aventura, llegando así a su fin un inolvidable viaje culinario.
(JOËL ROBUCHON, www.joel-robuchon.com)
- Por: P.H.

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