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El Bulli, incomparable escenario gastronómico
Restaurantes

El BulliLa historia del El Bulli es el resultado del amor, constancia y entrega de una pareja de inmigrantes alemanes (Hans Schilling, médico homeópata y su esposa Marketta) por la reinvención de la cocina y su infinito poder de convocatoria. La búsqueda de nuevos sabores y sensaciones colocan a este restaurante como uno de los centros de inventiva gastronómica más visitados en el mundo.

Por su cocina han desfilado mentes brillantes como Otto Müller, Jean-Louis Neichel, Jean-Paul Vinay, Juli Soler, Albert Adrià, Ferran Adrià quienes gracias a ese inquietante sentido de aventura colocaron a El Bulli en cinco oportunidades (2002, 2006, 2007, 2008 y 2009) como el favorito de la Guía Michelin que lo distingue por su constante innovación y calidad en el tratamiento de los alimentos.

Las estrellas recolectadas en años de trabajo constante, así como la sinceridad de su cocina y calor humano que se percibe en sus ambientes, son grandes cartas de presentación que lo catapultan como uno de los restaurantes más solicitados.

Como prueba de su bien ganada fama, recibe cuatrocientos mil pedidos de reservas de todas partes del mundo para un restaurante que solo abre sus puertas durante seis meses al año. Encontrarse en la lista de reservaciones es una absoluta exclusividad.

VISIONARIOS CULINARIOS
Todo comenzó en 1961 cuando Hans Schilling y su esposa Marketta quedaron sorprendidos ante los idílicos parajes de la Cala Montjoi, en Rosas (Gerona, Cataluña), lugar donde decidieron adquirir un amplio terreno. Allí la señora Schilling comenzó a organizar parrilladas de carne al aire libre, siendo este su primer contacto con la cocina.

Aprovechando el paisaje que los rodeaba deciden instalar un minigolf al que pusieron de nombre El Bulli en honor a los perros bulldogs franceses que la pareja adoraba y que llamaban cariñosamente ‘bulli’. Sin embargo, este funcionó solo un año como tal, pues los entusiastas esposos al percatarse de la creciente afluencia de turistas europeos a las playas de Cala Montjoi deciden girar el negocio a un establecimiento de comidas y bebidas conocido en la región como ‘chinquirito’.

Una acertada decisión que marca el inicio en 1964 del restaurante El Bulli que abrió sus puertas ofreciendo platos de confección sencilla como pollos asados, piernas de cordero y algunos pescados a la parrilla. Una mirada a la culinaria aún básica, pero gracias al interés del doctor Schilling en ir más allá de lo establecido comenzó a visitar los distintos restaurantes de Europa absorbiendo técnicas e importando ingredientes que compartió con sus jefes de cocina. Así, poco a poco la oferta del restaurante comenzó a variar presentando platos más elaborados.

NUEVA COCINA
A partir de 1980, El Bulli comienza a sumergirse más en la búsqueda de nuevos platos, técnicas y formas de concebir una nueva cocina, además de recibir el apoyo de entusiastas chefs que encontraban en el restaurante la escuela ideal para jugar con ingredientes y dejar volar su imaginación. Muchos de ellos, encontraron la inspiración que buscaban para continuar en sus carreras y ofrecer una nueva visión de la nueva gastronomía.

Uno de ellos fue el chef Ferran Adrià quien desde 1987 se ha convertido en uno de los principales creadores de las delicias que presenta la carta y motivador de grandes cambios. Llegar a El Bulli es otra experiencia que complementa el encuentro con su cocina.

Viajando por carretera desde Barcelona, el visitante es un testigo privilegiado del golfo de Roses, la costa accidentada de la vertiente sur del cabo de Creus, calas de aguas límpidas y la esbelta forma de la cala Montjoi. Una vez que traspasa la puerta del restaurante lo recibe un ambiente sencillo, sobrio, pero que esconde en su cocina un mundo donde la creatividad se materializa en un platillo que revolucionará sus sensaciones. Una experiencia que no tiene precio.

(EL BULLI, www.elbulli.com)

−Por: Marilyn Lavado

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