Curacao, uno de los destinos más acogedores del Caribe

Un sol radiante, ese que siempre alumbra este lugar y al que están acostumbrados sus residentes, me recibió comenzando la tarde. El cielo era muy claro y el viento soplaba suavemente. CURACAO, con todo lo bonito que tiene una isla caribeña por ofrecer, me dio así la bienvenida y yo estaba seguro que esta visita por cuatro días sería para recordar siempre.

Recibí con agrado la invitación para conocer este paradisiaco lugar, aunque no fui el único. De hecho, estuve acompañado por colegas de otros medios internacionales. Como siempre, LUHHO estaba donde debía estar.

CURACAO es un destino de vacaciones frecuentado a lo largo de todo el año. Su clima –es verano siempre- y el azul de su mar es una invitación a refrescarse y alejarse de la rutina. Sus paisajes y sus hermosas playas, convierten a la isla en el lugar perfecto para viajar en familia o para los que quieren vivir su soltería. Al llegar aquí, supe lo que me esperaba.

Abandonando la terminal de CURACAO, la primera parada fue el recién renovado Hotel Hilton, un resort con una hermosa vista a la playa y que ofrece precisamente dos playas privadas junto a una piscina de apariencia infinita que provocaba zambullirse todo el día. 

Después, cayendo la tarde, nos dirigimos al club de mar St. Tropez para probar unos deliciosos cócteles.

Para cerrar el día, llegamos a Mundo Bizarro, un restaurante cercano al lugar con una decoración de estilo cubano muy acogedora y una comida como para chuparse los dedos. La música en vivo que amenizaba el ambiente complementaba muy bien todo.

Conociendo un lugar histórico de CURACAO

La mañana siguiente era turno de visitar la ciudad de Willemstad, famosa por ser un ejemplo de la arquitectura colonial holandesa en el mar Caribe y un lugar que definitivamente toda persona que venga a CURACAO debe conocer. Su área histórica, centro de la ciudad y puerto fueron declarados Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco en el año 1997. El tour incluyó un paseo por el icónico puente Queen Emma, la mansión del Gobernador y la Plaza Wilhemina.

Pasado el mediodía, almorzamos en Plasa Bieu, que ofrece una de las mejores cocinas que puede haber en la isla. Luego visitamos la factoría de Chobolobo, lugar donde se produce el “Genuine Curaçao Liqueur”, hasta hoy el único licor hecho de cáscara de Laraha (fruta parecida a la naranja). 

A media tarde nos fuimos de vuelta al hotel para prepararnos y disfrutar la noche en la isla. A las 6 en punto, ingresamos a Fort Nassau para cenar. Este restaurante está situado en lo alto de una colina y ofrece una vista de 360 grados de CURACAO. La comida aquí es muy buena, casual, pero se goza mucho más junto al impresionante paisaje desde allá arriba.

El broche de oro para ese segundo día en la isla caribeña fue el Festival Viva La Música Latina, el que se repetiría la siguiente noche, con artistas como Antony Santos, Elvis Crespo, Anacaona y Gregory Colina. Un poco de diversión y baile no estaba mal.

Visita al lado oeste de la isla

Temprano partimos a explorar el lado oeste de CURACAO. Visitamos la galería Nena Sánchez para conocer el arte local, la playa Knip y la playa Porto Mari, lugares cálidos y con poca gente. 

Ese día almorzamos en Jaanchie’s, un restaurante de la isla por excelencia, localizado también en la zona oeste. Es el mismo dueño del negocio, Jaanchie,  quien sirve la comida, por supuesto, muy deliciosa.

Empezando la tarde, nos reubicamos en el Renaissance Curacao, hotel situado en el corazón del histórico Willemstad. Con 237 habitaciones diseñadas al estilo contemporáneo caribeño y a la vez con detalles tradicionales europeos, el resort ofrece una denominada Infinity Beach Club, una oferta distinta de disfrutar la playa.

El día acababa y era perfecto para ir al Gouverneur, un gran lugar para cenar y disfrutar de una buena vista del mar bajo el cielo de Handelskade. En ese momento no pude quejarme: faltaba un par de días más de estadía, pero el encanto de esta tierra caribeña me había llenado. Pensaba en eso mientras vi como empezaba la vida nocturna una vez más en CURACAO.

Así empieza el penúltimo día en la isla

CURACAO tiene el clima exacto para una naturaleza y una fauna muy singulares. De un lado hay animales tropicales, aves llenas de color y peces sorprendentes. Del otro, montañas, cactus, palmeras y su famoso aloe vera (visitamos sus plantaciones). 

En el recorrido de este día, conocimos la granja Hofi Cas Cora, que ofrece un delicioso menú de ingredientes naturales, y Den Paradera, que quiere decir “el lugar donde te sientes como en casa”. Este último lugar está ubicado en el lado este de la isla y ofrece hierbas curativas, bajo la dirección de Dinah Veeris. 

Era aproximadamente la 1:00 p.m., y Jan Thiel nos esperaba con el almuerzo y también para un momento de relajo frente al mar, cuyas aguas por cierto son cristalinas. Este resort de cuatro estrellas sí que es muy exclusivo y ultra lujoso. Un lugar paradisiaco, de esos que solo se puede encontrar en el Caribe. 

Regresamos adonde nos alojábamos para descansar, recargar fuerzas y luego ir a cenar a Oporto, un restaurante único frente al mar muy conocido por su comida marina, costillas y filetes. Luego de ello, me embargó la triste sensación de que se acercaba el tiempo de dejar la isla.

Al día siguiente, amanecimos con el desayuno y estuvimos en el hotel hasta que nos llevaron al aeropuerto para regresar a Miami. Así se terminó la dulce estadía en CURACAO.

Curacao, una isla para visitar siempre

CURACAO es un territorio autónomo del Reino de los Países Bajos. Se sitúa a unos 50 kilómetros de la costa noroccidental de Venezuela, en pleno mar Caribe, y tiene como vecinas a las islas Aruba y Bonaire.

Su población es un crisol formado por más de 50 nacionalidades y los 150,000 habitantes afrocaribeños constituyen la mayoría de la población. Las tradiciones de estos habitantes se reflejan en el idioma papiamento, el tambú (un estilo musical tipo blues típico de la isla), la comida, la religión y la espiritualidad.

Como lo he descrito, CURACAO alberga muchos restaurantes top. Quien venga debe sumergirse con todos sus sentidos en su cocina: puede ser un almuerzo en la playa, una cena en un restaurante internacional, un poco de sushi o comida local. Existen platos de todo el mundo y la variedad es buena. 

Y luego de complacer el estómago uno puede disfrutar de la puesta del sol en el mar de aguas esmeraldas. Un bello espectáculo que cautiva y prepara la entrada de la noche y su animada vida, donde se puede ir a locales exclusivos de baile o disfrutar de música en vivo en la playa.

Pero si uno quiere más aventura, más acción, CURACAO ofrece el número de deportes y actividades exacto para tal fin. Están los deportes acuáticos, el vóleibol de playa o el stand up paddle surf (SUP) en la bahía Spaanse Water (Aguas Españolas). 

También se puede bucear, hacer snorkel, montar bicicleta de montaña y descubrir el Christoffelpark (parque nacional de la isla, es una zona protegida) o relajarse con un agradable paseo a caballo en pleno sunset. Si no, los lugareños siempre están dispuestos a jugar un deporte colectivo y esperan encantando un desafío de quien venga. Por último, basta con coger unas buenas zapatillas y salir a caminar y conocer los paisajes que guarda la zona.

Finalmente, como buena isla caribeña, con un mar precioso y donde la vida es sabrosa, CURACAO es una ciudad que no se detiene: siempre hay algo que hacer. Por eso es frecuente toparse con concursos de danza, fiestas en las azoteas, conciertos, eventos deportivos y festivales de arte. 

Estoy muy feliz y agradecido de haber conocido al fin esta bella isla de CURACAO. Como escape de fin de semana, como escape de vacaciones o de luna de miel, esta tierra cálida siempre nos recibirá con los brazos abiertos y un sol que alegra la vida. Simplemente inolvidable y un lugar que hay que visitar al menos una vez en la vida.