Tom Jago de la compañía The Last Drop Distillers Limited nos introduce a los placeres fundamentales del whisky
Se cree que el término ‘whisky’ tiene su origen en la palabra gaélica ‘uisge beatha’, o ‘usquebaugh’ que significa ‘agua de vida’ (el gaélico es un tipo de celta hablado en las Tierras Altas de Escocia). Como parte esencial en la vida gaélica, el whisky era utilizado principalmente por sus propiedades restauradoras y medicinales: para el frío, antes y después de un viaje, en todas las reuniones sociales, como analgésico para las mujeres que daban a luz y desinfectante para cortes.
Tom Jago (genio creativo detrás de los nombres de los reconocidos brebajes: Bailey’s Irish Cream y del Johnnie Walker Blue Label, nos introduce en el delectable mundo de esta bebida espirituosa, la cual permanece fiel, al día de hoy, a sus raíces vitales.
Fundador junto con James Espey y Peter Fleck de la compañía The Last Drop Distillers Limited, tal como él lo describe, “el whisky ha sido mi vida”, dedicando gran parte de ella al aprendizaje sobre sus múltiples sutilezas.
Según nos comenta, son cinco las características que componen a un whisky escocés: el grano (este es transformado en malta para liberar sus sabores y azúcares naturales), el agua (la cual debe proceder de un pozo o manantial puro), la levadura (que provoca la fermentación natural) y los barriles de roble (en los que el licor destilado debe ser madurado por lo menos durante tres años).
Para elegir un buen whisky, Jago nos dice que no se trata de una cuestión de dinero, ya que actualmente hay una gran variedad en el mercado, y a precios competitivos. Prefiere señalarnos otro punto a tomar en cuenta: “en general, cuanto más tiempo ha estado el whisky en el barril, tanto más complejo y refinado se convierte”.
Asimismo, recomienda ir a una buena tienda especializada, primer paso crucial al emprender la tarea personal de descubrir nuestro estilo favorito. En contraste, su degustación es bastante simple. Para ello es esencial utilizar una copa de vino en forma de tulipán, y así concentrar los aromas. En primer lugar, se debe mover la bebida en forma circular e inhalar su perfume.
Luego, hay que tomar un pequeño sorbo del licor sin diluir, dejando que repose en la lengua, para poder sentir la riqueza del destilado, o su ‘fuego esencia’ (como lo describe Jago). Por último, se le agrega una cantidad igual de agua pura y se mueve una vez más, liberándose así sus aromas más sutiles. Ahora, ¡a disfrutar!.
(TOM JAGO, THE LAST DROP DISTILLERS LIMITED, www.lastdropdistillers.com)
−Por: Paula Herrera

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